Entendiendo a Venezuela

Es difícil entender la situación de Venezuela si no se es venezolano y se ha vivido en el país bastante tiempo. Es una sociedad compleja, llena de contradicciones, con unas realidades que nos hacen únicos inclusive dentro del subcontinente Latinoamericano. Nuestra historia, ubicación geográfica, desarrollo político, migraciones y recursos naturales hacen una amalgama bien particular.

sábado, noviembre 04, 2006

¿Por qué decidí escribir este Blog?

Cuando era adolescente leí varios libros de Herrera Luque y otros historiadores y compré la idea de que el perfil de la gente que los exploradores financiados por la Reina Española escogían para sus viajes a la que luego fue conocida como América tuvieron un gran impacto en la evolución de nuestras sociedades latinoamericanas.

Al emigrar a Estados Unidos a mediados del año 2002, durante el turbulento año en el que ocurrieron los eventos del 11 de Abril y el paro general que terminó con el despido de la mayoría de los empleados de PDVSA, muchos no-venezolanos me preguntaban acerca de lo que estaba pasando en Venezuela. Mi respuesta invariable era la pregunta ¿Tienes una hora para que te explique? Y es que era el mínimo tiempo necesario para explicarles que, no, lo que ocurrió el 11 de Abril no había sido un golpe de estado planificado con anterioridad; que las acciones que se tomaban por ambos lados no podían ser analizadas desde el punto de vista de la realidad norteamericana porque nuestras instituciones funcionan de una manera muy diferente a las de Estados Unidos, porque la economía es completamente diferente tanto en tamaño como en composición, porque nuestra composición social es muy particular y porque nuestra historia política ha sido muy particular.

Desde los días que leí a Herrera Luque y otros historiadores, quise escribir un ensayo titulado algo así como "La Pérdida de la Identidad Nacional". Nunca lo inicié porque no disponía de la disciplina para hacerlo, porque pensaba que necesitaba aprender muchas más cosas y porque no sabía por donde empezar. Con el tiempo concluí que en realidad no es que habíamos perdido nuestra identidad, sino que nunca hemos tenido una propia. Me refiero a que hay rasgos y costumbres de los habitantes de ciertos países que los definen unívocamente y que los hace sentirse orgullosos e identificados con su país. Nosotros no. ¿Cuantas veces la gente dice cosas como "..eso es hecho aquí..." haciendo entender que lo considera de baja calidad? Así mismo tenemos la percepción no aceptada abiertamente que los "extranjeros" son más capaces o ilustrados o inteligentes o responsables que los venezolanos, y por eso tendemos a investir con respeto, admiración y confianza a cualquiera que se "vea" extranjero, sobre todo si cuenta con un apellido de origen no español y es caucásico de ojos de color diferente al castaño.

México es un país que tiene muchas afinidades con Venezuela. Y a pesar de que hay particularidades de su sociedad con las cuales no comulgo, hay algo que les admiro: Se sienten MUY orgullosos de ser mexicanos. Sienten orgullo de su historia, de sus raíces olmecas, mayas, aztecas entre otras. Sienten orgullo por sus deportistas. Sienten orgullo por su bandera. Sienten orgullo por sus bellezas naturales. Sienten orgullo por su comida y su música. Y defienden a su país y su gente. Y todo esto a pesar de que las diferencias socio-económicas son más radicales que en Venezuela. Y entonces el país es reconocido mundialmente por sus pirámides, por su comida, por su música, por sus playas. ¿Quién no ha disfrutado de un taco?

Así mismo, países que parecieran tener menos recursos y tamaño que Venezuela, que no tienen la mina de mineral de hierro a cielo abierto más grande del mundo, que tiene el salto de agua más alto del mundo, que produjo el mejor cacao del mundo, que produjo uno de los mejores cafés del mundo, que produce unos de los mejores camarones del mundo (según el profesor Giacoppini hijo), que siendo un país mediano cuenta con prácticamente todos los climas dentro de su territorio y tantas otras cosas que deberían hacernos más conocidos a nivel mundial diferentes a identificarnos con unos frívolos donde lo único importante es la apariencia y la demostración de afluencia.

Y esta actitud de desdeño por lo propio se refleja en la desunión que se observa entre los emigrantes que confluyen en algún destino allende. Y ese fenómeno no es exclusivo de esta generación de emigrantes. Mis padres tuvieron la oportunidad de vivir en Italia y Estados Unidos en las décadas de los 50s y los 60s, y les oí comentar muchas veces como entre los venezolanos no se veía la unión y el apoyo que se produce naturalmente entre personas de cualquier otro gentilicio que se ven obligados o deciden mudarse de su país. Esa comunión se observa en Venezuela con muestras evidentes: ¿Cuantos clubes Italo-Venezolanos hay en el país? ¿Cuantos hogares hispanos? ¿Y asociaciones de diversas índoles que convocan la participación de originarios de un país específico? Cubanos, judíos, árabes, croatas, húngaros por nombrar los que conocí personalmente.

En cambio, hasta ahora nunca he visto una sede física que agrupe a los venezolanos que residen en alguna población de otro país, que despliegue con orgullo la bandera venezolana, que periódicamente organice actividades exitosas para mostrar lo venezolano: comidas, costumbres, historia, arte, deportes, bellezas naturales. Un efecto que ha tenido la situación política actual del país es que ha hecho que los venezolanos en el extranjero, muy especialmente los que han emigrado en los últimos 8 años, se sienten mucho más inclinados a identificarse como venezolanos. Se ven muchos carros con la banderita autoadhesiva pegada en alguno de los vidrios. Pero no se ha llegado al punto donde en verdad se sientan impulsados a mantener una relación plural con todos los venezolanos que residen en la misma ciudad. Ciertamente hay algunas iniciativas, y claro que eso se debe a que el número de emigrantes ha crecido muy aceleradamente. Pero todavía se ven grupos pequeños y no una gran familia única de venezolanos.

Todas estas experiencias y vivencias me hicieron entonces retomar la idea de escribir un ensayo, pero no explicando simplemente por qué nuestra identidad no está bien definida e identificada a nivel mundial, sino explicando a los que no son venezolanos - y a algunos que si son - las razones por las cuales Venezuela ha llegado a la situación actual. Y ahora que he descubierto las capacidades de este medio, decidí hacerlo aquí. Para no tener que esperar a terminar todo el contenido antes de compartir estas ideas con ustedes.

En las siguientes entregas voy a analizar lo que a mi parecer son las características de nuestra sociedad que llevaron al país a la situación que está viviendo actualmente. Y voy a tratar de explicar por qué concluyo que Venezuela va a tardar mucho tiempo en llegar a ser un país de primera línea mundial, aunque empecemos desde ya a hacer los movimientos acertados en la dirección de lograrlo.

Me gustaría recibir comentarios y aportes. No pretendo tener la verdad absoluta ni saberlo todo. Pero si quiero aprender lo que no sé e incluirlo en este documento para que sea una buena base para el entendimiento de lo pasa en Venezuela. Lo único que si pido es respeto por las ideas contrastantes. Me parece que ambos bandos que se oponen en el país han caído a niveles muy bajos al hacer demasiado énfasis en la ridiculización, vejación y descalificación de las ideas y personas con las que no están de acuerdo. Precisamente unas de las razones por las que el país está en esa situación tan difícil es la intolerancia y la falta de respeto. Aportemos nuestro granito para superar ese defecto. Y por favor, siéntanse en libertad de compartirlo con cualquier otra persona que no esté en la lista de distribución.